lunes, 8 de octubre de 2018

Las grasas buenas y las malas


Grasa es el nombre genérico que le damos a los lípidos, siendo los más comunes los triglicéridos, aquellos en que tres ácidos grasos se unen a una molécula de glicerina. En estado sólido, a temperatura ambiente, se llaman grasas, mientras los líquidos se conocen como aceites.

Diferenciamos tres tipos de grasas: las saturadas, insaturadas y grasas trans.

Las grasas saturadas


Se encuentran en alimentos como el tocino, la manteca de cacao o cacahuete, así como en los lácteos y quesos, y que elevan los contenidos de colesterol en la sangre, produciendo arteriosclerosis.

Las insaturadas


Son los aceites, que contienen ácidos grasos como el oleico o palmitoleico, como el aceite de oliva, de girasol o maíz. Éstas son las más beneficiosas para el cuerpo humano, de hecho contienen algunos de los ácidos grasos considerados nutrientes esenciales, que nuestro organismo necesita adquirir mediante la alimentación. Entre las grasas insaturadas encontramos a su vez las monoinsaturadas, que reducen el colesterol LDL –el “malo”- y aumentan el “bueno” –el HDL-, y se encuentran en aguacates y frutos secos.

También se pueden diferencias las grasas poliinsaturadas, que contienen ácidos grasos del tipo omega-3 y omega-6, que también reducen los niveles de colesterol malo. Están presentes en los pescados azules, semillas oleaginosas y frutos secos como la nuez, almendra o avellana.

Las grasas trans


Son, digamos, de fabricación humana, ya que se consiguen hidrogenando los aceites vegetales: son más perjudiciales que las grasas saturadas, elevan los niveles de LDL y los triglicéridos mientras bajan los de HDL. Este tipo de lípidos proceden de la manteca vegetal, la margarina y cualquier alimento elaborado con ellas.

Productoras de energía


Aunque más escasas que los hidratos de carbono, las grasas producen más del doble de energía. Por ser un combustible compacto, las grasas se almacenan muy bien para ser utilizadas después en caso de que se reduzca el aporte de hidratos de carbono. Esta situación podemos comprobarla en la cantidad de grasa que almacenan muchos mamíferos para soportar la escasez de alimentos en invierno, pero en los humanos, que no tenemos estos problemas estacionales, los acúmulos de grasa son un verdadero problema para la salud y la estética.

Sin embargo, las grasas contribuyen al correcto funcionamiento del sistema nervioso, la piel y el aparato cardiovascular y la síntesis de hormonas. Además transportan las vitaminas liposolubles, A, D, E y K. Las grasas no deben aportar más de un 20 ó 30% de las calorías en la dieta diaria, y preferiblemente deben ser de tipo insaturado: las grasas de origen animal son las que aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

sábado, 6 de octubre de 2018

Auto exploración: nuestro aliada contra el cáncer de mama


Hoy por hoy se recomienda que todas las mujeres mayores de 20 años se autoexaminen sus pechos una vez al mes. Si notas algún cambio, llama a tu médico. Al examinarlos regularmente, podrás conocer cómo se sienten normalmente. Si detectas algún cambio en tus pechos, podrás identificarlo y avisar a tu médico.

La mayoría de las “bolitas” en los pechos son encontradas por las mismas mujeres. Si tú encuentras cualquier cambio, bolita o engrosamiento, dile a tu médico enseguida. Recuerda que la mayoría de las bolitas no son malignas, pero no lo sabrás hasta que preguntes. El retrasar el diagnóstico de cáncer de pecho no cambia el diagnóstico, solo empeora el ejercicio para diabéticos.

Los cambios en el tejido de los senos están influenciados por el ciclo menstrual y el tejido mamario se siente menos sensible o aumentado de tamaño durante los 7 a 10 días después de que comienza el período menstrual, siendo este tiempo el mejor para hacerte un auto-examen y de paso checar las causas de la diabetes.

Un seno normal se compone de tejido glandular y tejido graso que generalmente no se encuentra distribuido de una forma regular. La condición enfermedad fibroquística en realidad es un término generalizado que incluye varias condiciones del seno. Una mujer con esta condición puede tener varias bolitas no dolorosas en uno o ambos pechos y algo de sensibilidad.

Cuando es examinada, las bolitas parecen ser dolorosas, firmes, movibles y sin un borde claro. Rara vez sale líquido del pezón. Un médico o una enfermera con experiencia pueden distinguir entre los cambios sugestivos de malignidad y aquellos cambios benignos.

Todas las mujeres deben de realizarse un autoexamen de mamas regularmente, pero especialmente las mujeres que han sido diagnosticadas con el saber para qué es la metformina con cambios fibroquísiticos o algún grupo de desórdenes de alto riesgo. Alto riesgo se define como aquellas mujeres que tienen una historia familiar de cáncer de seno o enfermedad benigna de pecho, particularmente una madre o una hermana.

También incluye a mujeres que no hayan tenido niños o hayan tenido un embarazo después de los 30 años, que sean de religión judía, caucásicas y aquellas quienes hayan tenido un síndrome premenstrual severo o irregularidades menstruales. Existe algo de especulación por el momento con respecto a fumar, una dieta alta en grasa, consumo de alcohol (más de 3 bebidas a la semana) que puede estar asociado a un riesgo mayor de enfermedad de mama.

¿Cómo hacer una auto exploración de pechos?


A la misma hora cada mes, checa cualquier cambio en la apariencia normal de tus pechos. Busca una bolita, engrosamiento o si la piel se engrosa. Reporta estos cambios a tu médico o a una enfermera. Acude regularmente a exámenes de senos y al examen de Papanicolaou (examen de detección de cáncer cervical).

Checa tus senos utilizando los siguientes pasos:



  • Al acostarte: Coloca una almohada bajo tu hombro derecho. Coloca tu mano derecha sobre tu cabeza. Checa toda el área de tu pecho con las yemas de tus dedos de tu mano izquierda. Utiliza presión leve, mediana y fuerte sobre cada área de tu pecho. Presiona suavemente para ver si existe secreción. Repite estos pasos con tu pecho izquierdo.
  • En el espejo: Checa por anormalidades en la forma o apariencia de tus pechos. Nota cualquier cambio en la piel o pezones como retracción o secreción.
  • Inspecciona tus pechos en cuatro pasos: brazos a los lados, brazos sobre la cabeza, manos sobre la cadera presionando firmemente para flexionar los músculos del pecho e inclinándote hacia delante.
  • En la regadera: Levanta tu brazo derecho. Con las manos llenas de jabón y los dedos planos, checa tu seno derecho. Utiliza los mismos círculos pequeños y el mismo patrón de la técnica descrita arriba en al acostarte. Repítelo en tu seno izquierdo.